lunes, 14 de septiembre de 2015

Volverá el otoño.


Volverá como siempre.
Volverá como vuelven las cosas en las que nadie se para a pensar.
Volverá pronto. Y con su llegada se borrarán los sueños de una noche de verano.
Volverá el otoño, con sus brisas a desmano y sus hojas suicidas. Como sabiéndose un buen final para las cosas que nunca debieron durar demasiado.

Llegará de nuevo el otoño y desaparecerá el recuerdo de los besos que nunca debieron darse. Llevándose memorias de días felices.


Volverá el otoño a barrer con sus colores templados los restos del verano.
Volverá con sus lluvias frías, borrando maquillajes, maquillando las lágrimas.
Volverá, como ya lo ha hecho otras veces, con la libertad del que se siente impune.
Volverá y traerá consigo la nostalgia arrebatadora de años más libres.

Vendrá otra vez el otoño y se llevará con su llegada las cenizas de los amores de verano que ardieron demasiado pronto. Agitando los caminos de los infelices.





martes, 18 de agosto de 2015

La chica maravilla

Eso es lo que soy yo al principio de todo.

En el principio soy "La chica maravilla".
Al principio siempre soy
todo lo que tú quieres
y habías querido años atrás.
Y no es que lo diga yo,
no.
Lo dices tú.
- Eres maravillosa.
- Eres mi chica maravilla.
Pero entonces,
llega el tiempo como un viento fuerte.
Y arrasa con todos los castillos que construimos en el aire,
deja las ruinas.
Se acerca la soledad
y nos quedamos solos,
tú y yo.
Se queda la chica,
sin la maravilla.
Se queda la chica,
a solas con el chico.
Se queda mi yo más triste, el que queda debajo del maquillaje, el que queda después de las noches en vela. Se queda la chica que guarda lágrimas en su almohada.
La poesía que duele.
Ya no está la chica maravilla.


Y entonces,
comienza la batalla campal,
la guerra de nunca acabar.
Empieza el final.

Todo pasa cuando se va la chica maravilla.

lunes, 3 de agosto de 2015

Ensayo de la rabia

Me lo has arrebatado todo.
Me has arrebatado a esa persona por la que yo daría la Luna y volaría al Sol.
Me la arrebataste hace tiempo y ahora quieres llevarte sus recuerdos y dejar la casa vacía, dejar a las fotos sin sentido, que parezcan marcos vacíos, que se mueran por dentro sus libros hasta que pierdan todo el sentido.
Te he suplicado, te he temido, te he enfrentado y he perdido.
Desde que te la llevaste se me rompieron por dentro los huesos y perdí el centro de gravedad, no sabía cómo mantenerme en pie sin ella. Me la quitaste sin mediar palabra, sin escuchar mis argumentos, sin que ella pudiera si quiera despedirse. El caso es que pasamos tanto tiempo juntos que no llegué a pensar que algún día podría desaparecer de mi lado, desaparecer sin más. Sé que ella sí lo pensaba, me guardaba en fotos, en libros, en cajas escondidas, recogía sus recuerdos de sábanas y viajes en cartas escritas para nadie.
Y te la llevaste sin dejarla escribir si quiera el final.
Te la llevaste.
Se fue.
Me dejó solo.
Sin ella no funcionaba el mundo.
Y ahora.
Ahora ¿quieres llevarte también sus recuerdos?
Ahora, ¿quieres llevarte sus libros? ¿quieres dejar sus marcos vacíos, sus cajas vacías?

sábado, 1 de agosto de 2015

Me tienes ganada.

A veces siento que la magia se rompe en trocitos irreparables. Que me faltan piezas del puzzle. Que voy a salir corriendo o quizá volando por la ventana. Siento que me faltan ganas y que mi fuerza se va a deshacer de un momento a otro...
Pero entonces llegas tú, con tus pasos de soldado ganador y me pintas la sonrisa en el espejo. Me quemas los miedos y me acaricias hasta los huesos que he ido perdiendo con el paso del tiempo.

Y entonces, lo siento.
Te siento de nuevo.
Se me estremece hasta el bazo y olvido pensar. Me olvido de la pobreza del dinero y de los corazones y me concentro en tu latido. Tu latido lento que intenta calmar a mi latido apresurado. Y en esos momentos, durante los siglos que permanecemos abrazados, soy capaz de sentir la belleza del mundo arrullándome los sueños. Calmándome las miradas, encendiendo las luces en los lugares que me dan miedo.
Porque en esos momentos, me tienes ganada.


viernes, 31 de julio de 2015

Amor de verano.

Se enamoró de ella, de su sonrisa, de su mirada en las noches de felicidad.
Fue así desde la primera mirada que cruzaron, se enamoró de su risa, de su forma de bailar, de la brisa que levantaba al dejarse llevar.
Se enamoró de su sonrisa una y un millón de veces más.
Se enamoró de ella, al fin y al cabo, de su felicidad.
Quedó enganchado a sus cabellos que desprendían olor a noches de verano a atardeceres a medio fuego, a noches que no querían terminar.
Nada más verla, corrió pisando sus huellas.
Se enamoró de ella en las noches de calor, en los días de sol, en los tiempos fáciles, en los cielos estrellados, entre las sábanas de pasión.
Se enamoró de toda ella, de toda su ella fácil.
Y se vendió a ella sin pensar, sin teorizar en futuro, sin ahondar en sus tristezas, sin saber muy bien lo que vendría después. Sin quererlo saber.





martes, 21 de julio de 2015

Si fuéramos invencibles.

Si fuéramos invencibles sería más fácil saltar,
al vacío o simplemente saltar.
Si fuéramos invencibles, dejaríamos el miedo de lado
y hasta luego a la oscuridad.
Nos olvidaríamos de las noches vacías.
Nos olvidaríamos hasta de pensar.
Nos temerían los monstruos,
las hechiceras
de noches en vela
y los ladrones de identidad.
Si fuéramos invencibles,
nos temerían los osos salvajes
y las lechuzas que gobiernan las noches.
Si fuéramos invencibles yo no tendría miedo a volar
ni tú a las serpientes.
Si fuéramos invencibles seríamos más fuertes,
no temeríamos a la debilidad.
Si fuéramos invencibles, ni el miedo al propio miedo
nos haría temblar.
Si fuéramos invencibles nos amaríamos sin dolor,
sin pasión.
Si fuéramos invencibles quizás ni nos amaríamos.
Los besos perderían su valor
y los abrazos su calor.
Si tú fueras invencible
y yo no.
O si yo fuera invencible
sin ti.
Si fuéramos invencibles no necesitaríamos a nadie más.


Menos mal que los dos,
tú
y yo
somos vencibles,
y ya hemos sido vencidos.

Hemos sido vencidos por el miedo y la oscuridad, por las guerras y hasta por la paz, nos venció el amor y el desamor, nos vencimos el uno a la otra y al revés. Hemos sido vencidos tantas veces que hemos perdido el deseo de ser invencibles.

sábado, 23 de mayo de 2015

No hemos inventado nada.

No hemos inventado nada pero crees que lo que vivimos es la primera vez que sucede en el mundo, que esta magia que sientes ahora no puede haberla sentido nadie más, porque tú crees que si todas las personas del mundo sintieran alguna vez en la vida esto que sientes ahora, esta inmensurable felicidad que sientes ahora mismo...

se pararía el tiempo.

Se pararía el mundo y se sacudiría la tierra entera con un escalofrío que nos contagiaría a todos, y se acabaría la guerra y la paz porque solo existiría la magia y este amor que te llena las oscuridades y no vacila al pensar en seguir.


Y es que piensas que lo que vivimos es la primera vez que sucede en el mundo, porque tú y sólo tú eres capaz de ver el brillo de las cosas pequeñas desde que inventamos esto y sólo desde entonces.

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Escribo todo lo que hay aquí cuando la niebla se apodera de mi mente y se desata la poca cordura que me queda. Cuando me grita el silencio, rompiéndome los tímpanos, que murió el viento en algún lejano acantilado preso del dolor de la lluvia en sus párpados.

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