Lo nuestro será como un libro de poemas,
con páginas de amor y desamor,
con páginas plagadas de vida
y páginas inundadas de muerte.
No te voy a decir dónde estoy en cada momento,
porque existen momentos
en los que ni siquiera yo misma sé dónde estoy.
No voy a ser hoy la misma
que fui ayer,
ni seré mañana
la misma de dentro de dos, tres o diez años.
No te voy a dar besos todos los días,
y habrá versos que quieras olvidar.
No te voy a prometer mis palabras.
Ni te voy a dar todas las noches de mi vida.
No te puedo prometer más futuro que mañana.
Ni puedo asegurarte que lo nuestro
sea un cuento de hadas.
No te voy a querer cerca todos los días.
Ni te garantizo un amor de película.
No puedo prometerte más lejos de este presente.
Ni tampoco que te vaya a querer siempre.
Pero sí puedo prometerte
que hoy te quiero y que
mañana te seguiré queriendo.
martes, 29 de septiembre de 2015
jueves, 24 de septiembre de 2015
Miedos
Miedo a saltar.
Miedo a correr sin tener a dónde llegar.
Miedo a decidir.
Miedo a sonreír sin tus manos.
Miedo a las alturas.
Miedo a alejarme
o a quedarme demasiado cerca.
Miedo a las arañas.
Miedo a las palabras que duelen en el alma.
Miedo a crecer.
Miedo a creer que no tenemos otra opción.
Miedo a la oscuridad.
Miedo a tu libertad
o a mi libertad.
Pero el peor miedo es el miedo a quedarme quieta,
a que me lleve el tiempo a su jaula de metales brillantes.
Peor es el miedo al arrepentimiento por no haberlo decidido antes,
peor es el miedo a no haberme dejado llevar.
lunes, 21 de septiembre de 2015
Cuéntame.
Cuéntame.
Dime.
¿Quién te salvó del ayer?
Dime quién,
te salvó de los años que pasaste lejos de mi lado.
te salvó de los años que pasaste lejos de mi lado.
Dime si tenía fuego en la mirada,
o si estaba inundada.
Dime.
¿Cómo eran su alma?
¿Cómo eran su alma?
¿Tenía fuego o solo agua?
Cuéntame.
Dime,
¿Quién?
¿Quién?
¿Quién te salvó del ayer?
Imagen from freeimages
lunes, 14 de septiembre de 2015
Volverá el otoño.
Volverá como siempre.
Volverá como vuelven las cosas en las que nadie se para a pensar.
Volverá pronto. Y con su llegada se borrarán los sueños de una noche de verano.
Volverá el otoño, con sus brisas a desmano y sus hojas suicidas. Como sabiéndose un buen final para las cosas que nunca debieron durar demasiado.
Llegará de nuevo el otoño y desaparecerá el recuerdo de los besos que nunca debieron darse. Llevándose memorias de días felices.
Volverá con sus lluvias frías, borrando maquillajes, maquillando las lágrimas.
Volverá, como ya lo ha hecho otras veces, con la libertad del que se siente impune.
Volverá y traerá consigo la nostalgia arrebatadora de años más libres.
Vendrá otra vez el otoño y se llevará con su llegada las cenizas de los amores de verano que ardieron demasiado pronto. Agitando los caminos de los infelices.
martes, 18 de agosto de 2015
La chica maravilla
Eso es lo que soy yo al principio de todo.
En el principio soy "La chica maravilla".
Al principio siempre soy
todo lo que tú quieres
y habías querido años atrás.
Y no es que lo diga yo,
no.
Lo dices tú.
- Eres maravillosa.
- Eres mi chica maravilla.
Pero entonces,
llega el tiempo como un viento fuerte.
Y arrasa con todos los castillos que construimos en el aire,
deja las ruinas.
Se acerca la soledad
y nos quedamos solos,
tú y yo.
Se queda la chica,
sin la maravilla.
Se queda la chica,
a solas con el chico.
Se queda mi yo más triste, el que queda debajo del maquillaje, el que queda después de las noches en vela. Se queda la chica que guarda lágrimas en su almohada.
La poesía que duele.
Ya no está la chica maravilla.
Y entonces,
comienza la batalla campal,
la guerra de nunca acabar.
Empieza el final.
Todo pasa cuando se va la chica maravilla.
En el principio soy "La chica maravilla".
Al principio siempre soy
todo lo que tú quieres
y habías querido años atrás.
Y no es que lo diga yo,
no.
Lo dices tú.
- Eres maravillosa.
- Eres mi chica maravilla.
Pero entonces,
llega el tiempo como un viento fuerte.
Y arrasa con todos los castillos que construimos en el aire,
deja las ruinas.
Se acerca la soledad
y nos quedamos solos,
tú y yo.
Se queda la chica,
sin la maravilla.
Se queda la chica,
a solas con el chico.
Se queda mi yo más triste, el que queda debajo del maquillaje, el que queda después de las noches en vela. Se queda la chica que guarda lágrimas en su almohada.
La poesía que duele.
Ya no está la chica maravilla.
Y entonces,
comienza la batalla campal,
la guerra de nunca acabar.
Empieza el final.
Todo pasa cuando se va la chica maravilla.
lunes, 3 de agosto de 2015
Ensayo de la rabia
Me lo has arrebatado todo.
Me has arrebatado a esa persona por la que yo daría la Luna y volaría al Sol.
Me la arrebataste hace tiempo y ahora quieres llevarte sus recuerdos y dejar la casa vacía, dejar a las fotos sin sentido, que parezcan marcos vacíos, que se mueran por dentro sus libros hasta que pierdan todo el sentido.
Te he suplicado, te he temido, te he enfrentado y he perdido.
Desde que te la llevaste se me rompieron por dentro los huesos y perdí el centro de gravedad, no sabía cómo mantenerme en pie sin ella. Me la quitaste sin mediar palabra, sin escuchar mis argumentos, sin que ella pudiera si quiera despedirse. El caso es que pasamos tanto tiempo juntos que no llegué a pensar que algún día podría desaparecer de mi lado, desaparecer sin más. Sé que ella sí lo pensaba, me guardaba en fotos, en libros, en cajas escondidas, recogía sus recuerdos de sábanas y viajes en cartas escritas para nadie.
Y te la llevaste sin dejarla escribir si quiera el final.
Te la llevaste.
Se fue.
Me dejó solo.
Sin ella no funcionaba el mundo.
Y ahora.
Ahora ¿quieres llevarte también sus recuerdos?
Ahora, ¿quieres llevarte sus libros? ¿quieres dejar sus marcos vacíos, sus cajas vacías?
Me has arrebatado a esa persona por la que yo daría la Luna y volaría al Sol.
Me la arrebataste hace tiempo y ahora quieres llevarte sus recuerdos y dejar la casa vacía, dejar a las fotos sin sentido, que parezcan marcos vacíos, que se mueran por dentro sus libros hasta que pierdan todo el sentido.
Te he suplicado, te he temido, te he enfrentado y he perdido.
Desde que te la llevaste se me rompieron por dentro los huesos y perdí el centro de gravedad, no sabía cómo mantenerme en pie sin ella. Me la quitaste sin mediar palabra, sin escuchar mis argumentos, sin que ella pudiera si quiera despedirse. El caso es que pasamos tanto tiempo juntos que no llegué a pensar que algún día podría desaparecer de mi lado, desaparecer sin más. Sé que ella sí lo pensaba, me guardaba en fotos, en libros, en cajas escondidas, recogía sus recuerdos de sábanas y viajes en cartas escritas para nadie.
Y te la llevaste sin dejarla escribir si quiera el final.
Te la llevaste.
Se fue.
Me dejó solo.
Sin ella no funcionaba el mundo.
Y ahora.
Ahora ¿quieres llevarte también sus recuerdos?
Ahora, ¿quieres llevarte sus libros? ¿quieres dejar sus marcos vacíos, sus cajas vacías?
sábado, 1 de agosto de 2015
Me tienes ganada.
A veces siento que la magia se rompe en trocitos irreparables. Que me faltan piezas del puzzle. Que voy a salir corriendo o quizá volando por la ventana. Siento que me faltan ganas y que mi fuerza se va a deshacer de un momento a otro...
Pero entonces llegas tú, con tus pasos de soldado ganador y me pintas la sonrisa en el espejo. Me quemas los miedos y me acaricias hasta los huesos que he ido perdiendo con el paso del tiempo.
Y entonces, lo siento.
Te siento de nuevo.
Se me estremece hasta el bazo y olvido pensar. Me olvido de la pobreza del dinero y de los corazones y me concentro en tu latido. Tu latido lento que intenta calmar a mi latido apresurado. Y en esos momentos, durante los siglos que permanecemos abrazados, soy capaz de sentir la belleza del mundo arrullándome los sueños. Calmándome las miradas, encendiendo las luces en los lugares que me dan miedo.
Porque en esos momentos, me tienes ganada.
Pero entonces llegas tú, con tus pasos de soldado ganador y me pintas la sonrisa en el espejo. Me quemas los miedos y me acaricias hasta los huesos que he ido perdiendo con el paso del tiempo.
Y entonces, lo siento.
Te siento de nuevo.
Se me estremece hasta el bazo y olvido pensar. Me olvido de la pobreza del dinero y de los corazones y me concentro en tu latido. Tu latido lento que intenta calmar a mi latido apresurado. Y en esos momentos, durante los siglos que permanecemos abrazados, soy capaz de sentir la belleza del mundo arrullándome los sueños. Calmándome las miradas, encendiendo las luces en los lugares que me dan miedo.
Porque en esos momentos, me tienes ganada.
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- emme García
- Escribo todo lo que hay aquí cuando la niebla se apodera de mi mente y se desata la poca cordura que me queda. Cuando me grita el silencio, rompiéndome los tímpanos, que murió el viento en algún lejano acantilado preso del dolor de la lluvia en sus párpados.
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