miércoles, 29 de junio de 2011

Ese instante...

cuando empieza a rayar el sol en las persianas y se desvanecen todas las imágenes oníricas, como si de un agujero negro se tratara.
Ese instante en el que tu mente se empieza a alejar de tu cuerpo y, como si flotaras, planeas por la habitación sin querer ver tu cuerpo tendido, sin fuerzas,
sin sueños,
sin aliento,
sin sentido...

Ese espacio que se abre en el tiempo descansando lejos de las palabras que te hirieron, lejos de los sueños que jamás alcanzarás.
Es ese espacio en ese lugar cuando se pierde el sentido de los sonidos y dejas de escuchar.

Todo se pierde en un instante y, como los cristales de una copa, jamás volverán a su forma original.

miércoles, 4 de mayo de 2011

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Sueña varias veces al día con poder ser ese trozo entre el suelo y el cielo que ese tal ame.
Sueña con un día en que sobre el sol y con una noche de luna llena y de cuerpos descompuestos al amanecer.
Sueña con lo más cruel.
Sueña con la gota de rocío más bella del alba.
Sueña con poder ser un día el pájaro que se arrancó sus plumas por medio del calor y vendió, de ese modo, su cuerpo al Sol.
Sueña con ser una maleta y viajar un día al inframundo con miles de etiquetas de sus viajes por el mundo.
Sueña con tener los huesos forrados de una piel tan fina que se transparente su corazón, para a ver si así se lo compra alguien, que no quiere vendérselo al amor.
Sueña con el desastre del mar reflejado en el cielo, y con un Sol que explota de tanto ver morir.
Sueña con poder cantar un día, con recuperar su voz.
Sueña con convertirse en ese beso que sabe a ron añejo.
Sueña con su cuerpo y que su piel viste su cuerpo.
Sueña con morir y despierta.

Pero no, no soñaba, no.

jueves, 7 de abril de 2011

Invítale a despeinarse...

Invítame a un paseo con los pies descalzos y aceptaré encantada, caminaremos hasta que las las piedras del camino nos laceren los pies y vayamos dejando tras de nosotros huellas de sangre por las que saber volver. Cuando dejemos de sentir el dolor punzante que antes nos palpitaba hasta en las sienes, entonces párate e invítame a dormir en la carretera más desierta mirando las estrellas y pensando en besarme (y yo en besarte) siempre con el temor intermitente de que unos faros confundidos nos deslumbren en nuestro camino a la muerte.
Y cuando despertemos, con la luz del ocaso del color de una naranja en verano amenazando nuestros corazones con más aire que sangre que bombear, invítame a desnudarme, yo te lo pediré despacio después cuando no tengamos lugar al que volver...

martes, 5 de abril de 2011

No tengo visión de Luna.

En silencio llueve lejos.
El altar en el que aprendimos a llorar queda ya tan atrás en el tiempo, que los grillos de las noches de verano han olvidado el color de mis alas, y no saben, ni sabrán, que no pueden volar tan remendadas, que no pueden con mi cuerpo, que se desgarran con la luz del Sol.
No lo sabrán jamás.
Después del ocaso, la Luz de la Luna va robando el color de las cosas que ilumina, dejando un paisaje en tonos grises, para que no sea yo la única que lo vea así...
Ardo y me consumo, dejando una nube de cenizas que tiñen de azul la Luna, siendo el único color en mi mirar...
Ven conmigo, acompáñame, haz de mi un ave fénix, y déjame que vuelva a renacer...
Cuando mi cuerpo empiece de nuevo a emerger cósele unas alas y que no se rompan con los amaneceres, que me hagan volar al ocaso...

martes, 15 de marzo de 2011

Azúcar.

-duerme, se deja mecer por su propia respiración, y sueña que está en otro mundo, en otro tiempo...

+mira su piel, acaricia cada uno de los huecos que ilumina el sol, y susurra "te quieros" al son de su respiración...

-sueña con el infinito a menudo, le aterra pensar en la fragilidad del tiempo... piensa en un final y tiembla...

+abraza su cuerpo desnudo, no tiembles, y besa cada uno de sus recovecos...

-tantas veces a soñado con no despertar de ese sueño en el que ahora cree estar, tantas veces a pensado en romper el cielo en trocitos pequeños y colarse en su lugar, quiere ser su luz, iluminar cada día sus amaneceres...

+se deshace en palabras bonitas cada día...


él la abraza y susurra al oído, no tengas miedo, estoy contigo.

domingo, 27 de febrero de 2011

Fase REM

Después de años en su busca, un día, de repente, cayó en un sueño del que ya nunca querría despertar.
Le costó menos entenderlo a él que a mí misma.
Siempre quise escapar a las ondas alfa y ahora sé que estoy atrapada en mi propia jaula.
Yo misma me encerré aquí y tiré la llave lejos, en un lugar al que él nunca podrá llegar, lejos de esta fase REM. Si él supiera que quiero volar lejos, en cualquier momento, él mismo me dejaría escapar aunque tuviera que desconectar su propio cerebro.
Entiende que estoy dentro de él, pero no quiere controlarme, y no quiere hacerme más grande, -sólo (quizá) más bonita, si cabe- dice su voz grave.
Yo me entretengo en el balanceo de la jaula y le cuento mis delirios que, aquí, dentro de su sueño, le parecen perfectos.
Ocurrió una vez que desaparecí, el despertó, yo que pensaba que aquello era eterno... Me pasé cientos de años esperando a que volviera a darme vida.
Me perdí su vida.
Y, hoy, ha vuelto, he vuelto, al principio no le reconocía, no me reconocí a mí misma, pero sí la jaula, esa jaula dorada, mi fase del día.
Le reconocí, rompió mi jaula y entró dentro -dijo que para quedarse- pero he vuelto a desaparecer...
Quizá me busque esta noche...






Permíteme sólo unos minutos y los estiraré cientos de noches.

jueves, 17 de febrero de 2011

Entiende que el principio es sólo una parte del final...

Y vuélvete del revés, elige un vestido por el que el viento se cuele a su antojo y suéltate el pelo. Deja que el viento desordene tus pestañas y que las lágrimas violen la ley de la gravedad.
Dale al mundo tus reflejos y deja de pensar en el qué dirán.
Regálate.
Enciende unos cuantos versos con un mechero y algún recuerdo bajo la luz de la Luna, que ya vendrá a apagarlos cualquier pareja que se enfríe en las lagunas muertas de la frivolidad.
Olvida el orden, los horarios, el dinero, las banderas, las pistolas, los telediarios, la trivialidad y mójate cuando llueve.
Aparta el paraguas para poder ver el cielo.
Comparte las sonrisas, los abrazos, las miradas, las caricias, los halagos y la complicidad.
Llora.
Sin temer que otros lloren.
Canta.
Sin miedo a desafinar.
Busca.
Los segundos que saltan por la ventana antes de que la primera gota de lluvia moje tu cara.
Quema.
Tu propio vestido sin quitártelo y salta por la ventana siendo esa estrella fugaz que cuando eras pequeña soñaste.
Y ríe a carcajadas en tu propio funeral.

Datos personales

Mi foto
Escribo todo lo que hay aquí cuando la niebla se apodera de mi mente y se desata la poca cordura que me queda. Cuando me grita el silencio, rompiéndome los tímpanos, que murió el viento en algún lejano acantilado preso del dolor de la lluvia en sus párpados.

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