Nos perdimos en un mar de amor, en un delirio de después.
Nos morimos para renacer.
Nos vimos llenos de vida, con los ojos grises y el pelo opaco, con amaneceres en la cabeza y barro en los pies, con fuego en la cama y vendavales en los brazos, con la tristeza consumida por el chirriar de las puertas abiertas.
Nos vimos comernos y saborearnos.
Nos vimos brillar los días mortecinos.
Nos vimos vivir.
Nos vimos amar hasta doler.
Nos vimos azules y sofocados, llenos de miedo y asustados. Nos miramos con la amargura de los años pasados, con la pesadumbre de los días olvidados.
Nos vimos gritando y ensombrecidos.
Nos vimos lejos, estando ligados.
Dejamos de vernos.
Dejé de verte.
Dejaste de verme.